Político joven, político viejo y el cambio

Ángel Lugo

“Mire diputado Rodríguez, fíjese lo que son las paradojas de la vida. Usted a los 34 años representa el pasado que se está muriendo, que se va a morir prontico, y yo a mis 72 años represento al futuro que viene porque vamos a ser Gobierno, nosotros vamos a ser Gobierno“, dijo Henry Ramos Allup a Héctor Rodríguez del PSUV  en la sesión de la AN del  27 de julio del año pasado. ¿Hay una lucha entre políticos jóvenes y políticos viejos? A inicios de este siglo XX se planteó en estos términos, pero en medio de esta crisis pareciera no ser el tema, sino quien puede dar respuesta al cambio y dirigir ese proceso.

Podemos verlo en forma de tres capas: los llamados tradicionales como Henry Ramos, los jóvenes de los 90 como Capriles, López, Borges y los hoy políticos, que son producto del movimiento estudiantil de principios de este siglo como Guevara, Requesens, Smolansky y Stalin González, pero también jóvenes de los partidos tradicionales como Ivlev Silva (el más joven de los diputados), Laidy Gómez y Carlos Prósperi, también diputados.

Ocurre que buena parte de la juventud venezolana no cree lo mismo que el total de la población. Los estudios de opinión nos muestran que a los políticos jóvenes la gente los apoya por su valentía y frescura. A los de más edad, le evalúan su prestancia para apreciar los hechos y la experiencia de vida, y esto es un factor diferenciador: los jóvenes actuaron, se ganaron  la calle y el respeto de la gente, por ello la defensa de los presos políticos; los de más edad muestran la sensibilidad social, la familia, la estabilidad y su propia experiencia de vida ante las situaciones que sufren los demás. La encuestadora Datanálisis refleja que Henry Ramos –paradójicamente- siendo un político tradicional y mayor en edad, se convirtió en el líder más fresco del entorno político venezolano por experiencia, chispa y manejo oratorio. Capriles hoy ha superado su conexión con los jóvenes y ahora llega a sectores de todas las edades con su discurso sobre los problemas sociales. Leopoldo López le llega a los más críticos de la oposición, que son de distintas edades. En suma, estos tres líderes son un ejemplo de aquellos políticos venezolanos que impactan en la sociedad sin importar la edad, por su propuesta y modo de actuar. Es por ello que los jóvenes de la tercera capa como Freddy Guevara, hoy Vicepresidente de la Asamblea Nacional, están bajo el ojo observador de la colectividad nacional.

Otro asunto, es que la juventud venezolana está migrando al exterior y ese apoyo al joven político se está dispersando. La cuestión no es la edad sino las ideas y las estrategias. La reconstrucción del país necesita nuevas ideas, es decir, conocimiento con sensibilidad social y una visión del mundo junto a la localidad. También necesita una manera de reconectar a Venezuela y su gente en un mundo tecnológico, competitivo, con riesgos de seguridad, y al mismo tiempo de traer ese mundo para beneficio del país, resolver los inmensos problemas sociales y económicos. El político venezolano, independientemente de su grupo de edad, tiene que tener inteligencia, valentía, arrojo y serenidad para poder llegar no solo a la oposición democrática, sino también a los independientes, moderados y chavistas descontentos.

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