Los venezolanos no solo improvisamos en la nieve

Gala Gabriela

Qué revuelo el que se armó en torno a Adrián Solano y su desempeño en el Mundial de Esquí Nórdico 2017 en Finlandia, su primera vez en la nieve, con zozobra, pero feliz de estar allí a pesar de no lograrlo. Creo yo que con mucha ingenuidad y pensando solo en sus deseos, sin tomar en cuenta lo que llevaba a cuestas, la bandera de un país. Obvio, no estuvo sólo, César Baena, lo apoyó y aupó para ser parte de esta aventura.

No hablaré de política, porque creo que eso no es lo discutible. Cada quien tiene derecho a ser adepto a un partido, lo reprochable en todo caso es la falta de objetividad y este muchacho dice ser socialista, pero aun así, reprocha a su gobierno por la situación que pasa Venezuela. No hablaré tampoco de los ingresos con los que llegó allá, porque sería especular.

De lo que sí quiero hablar con dolor, con decepción y con molestia es de la improvisación permanente en que vivimos los venezolanos. Este muchacho no tenía conocimiento de nada, un mes de practica no era suficiente para su participación, el tener un sueño no lo era todo, pero aun así los organizadores de parte de Venezuela le hicieron pensar que era posible aun y cuando no había conocimiento previo.

Cuántos políticos están mandando en nuestro país, sin un mínimo de práctica y sin hacer justicia a los “sueños de una mejor nación”, pero que por su inexperiencia -o negligencia- se quedan en el debate político y no hacen absolutamente nada. Cuántas personas detrás de la jefatura en un ministerio están improvisando. Cuántos maestros sin una buena base están educando bajo la espontaneidad, sin un estándar de excelencia.

Cuantas personas en su desesperación por “un futuro mejor” no están asumiendo su responsabilidad de conocimiento y preparación para emigrar a otro país, donde llegan con 100$ esperando que todo “fluya” a raíz de tener un sueño, de pensar que porque son “chéveres y echados pa´lante” pueden lograr lo que deseen sin previa planificación y salen a veces a pasar penurias, a romper las reglas de otros países ejerciendo comercio informal – sólo por dar un ejemplo- con la bandera de Venezuela a cuestas.

Adrián dice en una entrevista a Contrapunto “Me dio mucha arrechera, que me dijeran que yo estaba yéndome porque yo quería emigrar porque en mi país estaba pasando hambre, eso a mí sí me da vergüenza. A mí no me da vergüenza haberme caído allá, a mí me da vergüenza que venga otra gente de afuera y digan que en mi país estamos pasando hambre, que venga otra gente y diga que llegaron los venezolanos, los locos”.

Yo me pregunto si Adrián no piensa que su participación fue una cosa de locos. Que haya tanto discurso político sin acciones concretas, es cosa de locos. Que haya un montón de gente emigrando sin planificación previa y queriendo que todo salga bien porque sí, es cosa de locos. Que haya tanta polarización sin puntos de encuentro para una mejora que nos favorezca a todos, es cosa de locos. Y todos con un orgullo fatuo llevando la bandera a cuestas, pensando que somos los mejor cuando estamos actuando como locos. Cómo queremos infundir respeto y honrar un país actuando como locos.

Nos indignamos por Adrián Solano y su desempeño en el esquí, pero poco nos revisamos para compararnos con él en otras facetas, asumir que no solo improvisamos en la nieve, sino en la objetividad con que vemos los hechos políticos, con la preparación para nuestros cargos, con la educación para nuestros hijos, con el desempeño a nivel mundial cuando emigramos y dejamos de pensar como representante de un país y forjamos todo como ente individual. Así pues, que Adrián se convierte en un espejo de todo lo que vivimos y no nos damos cuenta cuando actuamos como dementes, como por ser tan improvisados en muchas ocasiones dejamos que nuestros sueños de nieve se derritan.

Déjanos tu comentario!

F
Image and video hosting by TinyPic
MIGRANTES