El Último Primer Escalón

Hans Cristians / @HansCristians

En la vida, uno se va consiguiendo cientos de patrones, caminos, personas, derrotas y victorias. Cada una dejando una marca a veces imperceptible en nuestro ser, pero otras son profundas e indelebles.  El hecho es que cada experiencia adquirida es esa brecha del tiempo, va moldeando las actitudes de la persona a la hora de encontrarse con una situación similar en un futuro.

Qué difícil es actuar ante algo nuevo, diferente,  que te llena de incertidumbres y emociones. Que te hace hacer cosas, que habitualmente no harías, que te saca de la rutina, para entrar en un mundo surreal que aunque consciente de los baches que encuentres, lo consideras perfecto. ¿Quiere alejarse de la estabilidad? ¡NADIE! Pero debes saber que  tus cuasiparadigmas cambian, tu rutina cambia, tu foco habitual. Quieres traer ese mundo al que ya estabas acostumbrado a vivir al nuevo mundo donde te estás incorporando. Ahí es donde llegas a la encrucijada y te preguntas a ti mismo: ¿Me adapto a la situación o adapto la situación a mí?  Ó ¿soy lo suficientemente cobarde para dejarlo pasar?

Ese es el riesgo de la palabra “perfecto”, tenemos miedo a que las cosas vayan tan bien que simplemente somos esquivos a ello  solo por el pensar de que no siempre será así, “perfecto”; de que de un momento a otro todo será como antes y habrás perdido el tiempo. ¿No es prácticamente lo mismo, pero sin la oportunidad del “Qué pasaría si…”? Nunca podremos saber que pudo haber sucedido, si no dejamos ese miedo atrás y somos capaces de afrontar eso que queremos. Una carrera, el amor, el auto ideal, una familia, EL EMPRENDER EN UN PAÍS DIFERENTE. No importa lo que estamos buscando, lo que importa es la actitud que tengamos al afrontar la situación y estando consientes de que es en realidad lo que queremos.

Debemos apartar los prejuicios, esas emociones arraigadas que nos hacen ir predispuestos a las situaciones. Esas experiencias que confundimos con la intuición que nos hacen pensar que podemos predecir el que nos pasará de hoy en adelante.

El destino no está escrito, el destino no está marcado, uno es el único con el poder de decidir qué camino tomar o que acción decidir. Nosotros somos hoy, el resultado de los pasos dimos ayer. Y mañana seremos, el resultado de las metas que hoy proponemos. No te montes en la escalera, si no te sientes capaz de llegar al último escalón.

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