Comedia francesa “La Fiesta de la Vida” Efervescente y divertida

Esta divertida comedia francesa, éxito de taquilla en Francia se estrena en nuestro país este próximo 14 de Diciembre, la película narra un día en la vida de Max quien ha trabajado en servicio de banquetes desde hace 30 años, ha organizado cientos de fiestas, y se encuentra incluso un poco al final de su carrera. Ahora le toca un sublime matrimonio en un castillo del siglo 17, uno de muchos, el de Pierre y Héléna. Como de costumbre, Max ha coordinado todo: ha reclutado su brigada de meseros, de cocineros, de lavaplatos, ha sugerido un fotógrafo, reservado la orquesta, arreglado la decoración floral, en resumen todos los ingredientes son reunidos para que esta fiesta sea todo un éxito… Pero las desgracias nunca vienen solas y transformarán la planeación en el que cada momento de felicidad y de emoción se arriesga a transformarse en desastre o en caos.
Con los preparativos hasta el alba, viviremos tras bastidores esta tarde a través de la mirada de aquellos que trabajan y que deberán contar en su única cualidad en común: El sentido de la fiesta.

Hablan los directores Eric Toledano y Olivier Nakache:

ERIC TOLEDANO & OLIVIER NAKACHE

¿En qué momento le llegó la idea de La Fiesta de la fiesta?

Éric Tolédano: Esta película nace en el contexto muy pesado del año 2015.
Olivier y yo, estábamos tal vez un poco tristes y la necesidad de ir hacia algo
más festivo se llegaba a sentir. El objetivo era reír, disfrutar y a la vez describir
las rarezas de la sociedad en la cual vivimos. Y estas ganas nacieron en
conjunto con la de ofrecer el papel principal a Jean-Pierre Bacri…
Olivier Nakache: De manera más anecdótica, debo decir también que la idea de
una película nace a menudo en la filmación precedente ya que la emulación
hace emerger las ideas. Ahora bien, la primera escena de Samba pasaba durante
una boda: un largo plano-secuencia nos llevaba del salón tras bastidores. Era un
buen resumen de lo que teníamos ganas de hacer.

¿Procede usted siempre de la misma manera para escribir?

Olivier Nakache: En general, sí. Durante doce o dieciocho meses, se realiza
primero un trabajo de encuesta sobre el tema elegido. Para esta película,
reunimos nuestros recuerdos ya que en una época de vacas flacas, para financiar
nuestros cortometrajes, Éric y yo ejercimos juntos todo un montón de trabajos
en el medio de la fiesta entre los cuales se encontraba el de mesero en bodas.
Hemos vivido pues en estos bastidores, sentido la presión de este oficio y
recolectado muchas anécdotas sobre el tema. Pero en el curso de la escritura,
quisimos sumergirnos en las brigadas de meseros actuales, con el fin de ver
cómo todas estas personas trabajan bajo la sombra para lograr acontecimientos
extraordinarios. Es en el curso de estas peregrinaciones que hemos comenzado a
dibujar a nuestros personajes.
Éric Tolédano: La mayoría de las veces, ponemos todas nuestras ideas sobre la
mesa, las reportamos sobre un pizarrón y después las organizamos en secuencia
que nos repartimos para la escritura. Como nuestras dos computadoras están
frente a frente y somos cada uno el primer espectador del otro, nos las enviamos
en seguida mutuamente para probarlos. Pero esta vez, era un poco atípico ya
que una tercera persona entró a nuestra banda: Jean-Pierre Bacri. Como él
también es guionista, rápidamente nos propuso sus servicios. Por lo tanto se nos
ofreció el lujo de tener su opinión sobre las diferentes versiones del guion,
probar las escenas y las réplicas en el momento en el que se escriben. Era un
sueño ya que teniendo su música en nuestros oídos, regresábamos a trabajar con
mucha energía.

¿Por qué razones soñaban ustedes dirigir a Jean-Pierre Bacri?

Éric Tolédano: Simplemente porque ante nuestros, ¡ojos él es uno de los más
grandes actores franceses! Siempre nos ha impresionado por la precisión de su
actuación, su ritmo y su forma de hacer su entrada. Con él, siempre es preciso.
Recuerdo una escena en la que él estaba al teléfono; era impresionante como se
le creía. Los demás actores lo observaban como si quisieran aprender de él.
Olivier Nakache: Y además, si lo piensas, Bacri se encuentra en el punto de
encuentro de todo lo que uno ama del cine: se siente igual de cómodo y es igual
de creíble en películas de autor como en comedias más populares como Didier.
Él cultiva su rareza y cuando acepta un proyecto, lo asume plenamente. Es un
personaje entero del cual amamos su modo de funcionamiento. Entre Gérard
Depardieu (Je préfère qu’on reste amis), Francois Cluzet (Intouchables) y él,
hemos tenido la oportunidad de dirigir a grandes actores.

¿En qué forma fue una boda el tema de inspiración?

Éric Tolédano: Es un acontecimiento en el que cada detalle es puesto en escena.
Hay todo como una obra de teatro: un público, vestuarios reglamentarios y
papeles distribuidos (los testigos, los padres, los amigos…). La pesada
organización que implica esta fiesta provoca inevitablemente un estrés, una
tensión, una mezcla de emociones y es un momento que concentra forzosamente
intereses familiares. Ya que es un contexto que todo el mundo conoce y al cual
uno se alegra en regresar, es una decoración ideal. Pero el partido que nosotros
tomamos era la de observar esta tarde a través del prisma y la mirada de
aquellos que trabajan, aquellos para quienes es un día común. La confrontación,
el desajuste alimentan forzosamente las escenas de comedia.

Se siente una verdadera filiación con su segunda película, Nos jours
heureux. ¿La han pensado ustedes desde la escritura?

Olivier Nakache: El vínculo se hizo poco a poco. Como en Nos jours heureux,
hay un lugar único, una temporalidad, un equipo de animadores y de
participantes. También está Jean-Paul Rouve y unas verdaderas ganas de
comedia. En este sentido, podríamos decir que es un poco como <> de los grandes.
Éric Tolédano: <> es una película que ha cristalizado una
nostalgia de la infancia. ¿Es debido a que Olivier y yo nos conocimos en un
campamento de vacaciones que a menudo hacemos referencia a esto en nuestras
películas? Es en todo caso lo que nos permite existir porque el cine es ante todo
una cuestión de equipo: nos conocemos y reunimos, vivimos momentos fuertes,
nos conectamos y después nos dejamos… para encontrarnos después en otros
proyectos.

¿Tienen ustedes en mente referencias cinematográficas?

Olivier Nakache: Sí, varios y sobre todo Garcon!, de Claude Sautet. De manera
general la filmografía de Sautet nos habla enormemente. Esta película nos ha
inspirado tanto por los movimientos efectuados de la cocina al salón; muestra
cómo pasamos de un universo al otro en un plano y cómo describir mejor las
relaciones entre meseros que forman la brigada de este bar-restaurante francés.
Y en Sautet, todo es colocado de una cierta forma para que el espectador pueda
entrar inmediatamente en la historia.
Éric Tolédano: Les Nouveaux sauvages, de Damián Szifrón, ha sido también
una referencia ya que esta película es como una radiografía de la sociedad
argentina actual. Estábamos en plena escritura cuando descubrimos la película.
Olivier Nakache: Y cuando vimos el último sketch, uno de los más brillantes,
comprendimos que estábamos definitivamente en la misma aspiración, ya que a
través de una reunión organizada por inútiles que <>, El sentido de
la fiesta cuenta un poco el espejo de la Francia actual.

¿Cómo llegó Gilles Lellouche al proyecto?

Éric Tolédano: Desde el principio, nos lo imaginamos en la piel del animador
de la fiesta. Gilles forma parte de estos actores que nosotros apreciamos
particularmente ya que pasa fácilmente de un registro al otro. Ahora bien, para
nosotros, él encarnaba perfectamente este tipo un poco frágil cuyo sueño habría
sido seguramente vivir bajo los proyectores pero que, al final, colecciona bodas.
Tenemos mucha ternura y afecto por estos personajes que se dejan a veces un
poco ser llevados por su papel y que tienen una verdad y una retrospectiva muy
aproximativa sobre ellos mismos.
Olivier Nakache: Este personaje parte de un cliché. La ventaja, es que se le
identifica inmediatamente a medida que la película avanza, la podemos afinar,
aportarle matices. Gilles leyó el guion y en seguida aceptó el proyecto e hizo
prueba de una gran disponibilidad. Cuando le pedimos trabajar con un cantante
especializado en matrimonios, Se bastasse una canzone, el éxito de Eros
Ramazzotti, o Lovely Day de Bill Whiters, lo hizo muy seriamente. Realmente
interpretó el papel. Como Benjamin Laverhne, además, quien, después de haber
pasado tres horas en la escena de la Comedia-Francesa cada noche llegaba en
medio de la noche para actuar a 30 metros de altura aparejado bajo esta enorme
bola, una escena complicada…

Es la tercera vez que llaman a Jean-Paul Rouve para tener un papel en sus
películas. ¿Qué les gusta tanto de él?

Olivier Nakache: Con Jean-Paul, es una historia a parte. Él tiene un lugar
especial en nuestro cine. Nosotros arrancamos con él, él nos presentó a Gérard
Depardieu en nuestra primera película, nos permitió existir y avanzar. Además,
tuvo el primer papel de Nos Jours Heureux, una película determinante para
nosotros, que nos remite a muchas emociones fuertes y que sigue siendo un
recuerdo increíble.

¿Qué especificidades hay en filmar una película coral?

Éric Tolédano: El inconveniente, es que cuando los actores disfrutan reunirse,
puede rápidamente convertirse en un lugar de recreación y uno tiene que
hacerla de gendarme; la ventaja, es la simulación general que circula en el set.
Pero lo que es emocionante es dar vida a cada personaje y hacerlo evolucionar
para que tenga una función en la historia. Hay algo musical: somos los jefes de
orquesta y según la forma en la que evoluciona la película, podemos proponer a
los intérpretes agregar una pequeña nota o intentar un solo. Para componer una
obra que suene exacta, es necesario crear con cada actor una verdadera relación.
Olivier Nakache: Reunir, en una misma película, universos tan diferentes como
aquellos de Vincent Macaigne, de Alban Ivanov, de Jean-Pierre Bacri, de Gilles
Lellouche, de Suzanne Clément o de Jean-Paul Rouve es muy motivador. Y
todos los días estimulamos a nuestros actores para que la partitura crea creativa
y armoniosa.

¿Elaboraron ustedes coreografías con anticipación para filmar al equipo?

Éric Tolédano: Hicimos muchos ensayos y puestas en escena para que cada uno
pudiera entrar en el momento correcto, en el lugar correcto. Es necesario
proporcionar muchos esfuerzos para que la ilusión funcione y que todos los
movimientos parezcan naturales. La única pregunta por hacerse es <<¿acaso es creíble?>> Es verdaderamente éste nuestro caballo de batalla ya que lo que nos
place, en tanto que espectadores, es creer desde el primero segundo.
Olivier Nakache: El riesgo, cuando se cuenta una historia que se desarrolla en
una noche y en un lugar preciso, es que se vuelve demasiado teatral. Para evitar
esto, hemos debido encontrar, en una misma propiedad, paisajes variados con
muchas circulaciones. Así la cámara nunca se encuentra estática, y sus
movimientos aportan una energía, una tensión que corre hasta el final de la
noche.
Éric Tolédano: Este paisaje lleno de recursos, inspirado de películas como La
Règle du jeu o The Party, es casi una puesta en abismo de nuest ros oficios.
Algunos tienen el sentimiento de que se habla del séptimo arte a través de El
sentido de la fiesta ya que hace eco a este mundo de hormigas que es un rodaje.
En el cine, muchas personas preparan los planos tras bastidores para que todo
sea lo más bello posible en la pantalla.

¿En dónde filmaron?

Éric Tolédano: En el castillo de Courances, cerca de Fontainebleau. Es una
construcción del siglo XVII que perteneció a Luis XIII…
Olivier Nakache:… y que tiene la particularidad de contar, en sus tierras, ¡con
13 fuentes naturales¡ El terreno estando embebido en agua, debimos adaptarnos.
Es necesario confesar que este rodaje fue épico ya que el tiempo era demasiado
lluvioso y a menudo la pasamos entre gotas. Como un eco de la película, como
Max y su equipo, nosotros debimos también adaptarnos, y cada diálogo
resonaba en el seno del equipo técnico como un recuerdo, como un estado
mental.

La música juega un papel clave en esta película. ¿Cómo la comprendieron
ustedes?

Olivier Nakache: Durante todo el proceso de escritura nos confortamos por el
jazz de Avishi Cohen. Este tempo y este ritmo tan particular nos inspiraron ya
que tiene el aire de ser improvisado pero todo es demasiado trabajado. Esto
correspondía bien a la historia que queríamos contar. Este artista nunca había
compuesto música para una película pero como nosotros teníamos el deseo de
evolucionar hacia otros universos musicales, fuimos a buscarlo a la salida de un
concierto para proponerle que se uniera y él accedió en seguida. Era una
magnífica sorpresa, un encuentro muy bello.
Éric Tolédano: En efecto, nuestra voluntad siempre fue la de elegir a un artista
que viniera a posar su mirada sobre otro trabajo artístico. Ahora bien, el jazz es
el género musical que más nos fascina ya que, como en el cine, es necesario que
todo el mundo se encuentre sincronizado para hacer que nazca una emoción. El
jazz de Avishai Cohen es un verdadero personaje de la película, una música de
mezcla, con percusiones, darbouka, contrabajo, piano, todo en un ritmo fuera de
norma. Éste ilustraba perfectamente esta fiesta llena de sorpresas y de
imprevistos y es en esta idea que nosotros quisimos que la película finalice por
un verdadero pedazo musical en el que todo el mundo se encuentre.

Les parece que <> hace falta a veces un poco en el
cine francés?

Éric Tolédano: Muchas películas, en efecto, nos cuentan hasta qué punto el
mundo es duro, violento y angustiante. Esta película habiendo sido escrita
durante el caos que vivimos en el 2015, plantea precisamente esta pregunta:
¿cómo conservar, a pesar de todo, el sentido de la fiesta?

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