Batallando contra la ansiedad

Cecilia Castro / @ailicastronutricionista.- Es la principal saboteadora de las dietas, la que nos hace fallar una y otra vez, nos genera sentimiento de culpa “a posteriori” y, erróneamente, se generan más esfuerzos tratando de potenciar la fuerza de voluntad que a eliminar sus causas profundas. Hoy conoceremos de cerca a la famosa ansiedad.

No se trata de tener poca fuerza de voluntad o “ser malo para hacer dietas”, la ansiedad va mucho más allá de no poder resistirse a la tentación de comida poco saludable, es una condición que tiene causas bien conocidas, pero poco difundidas. Sin embargo, abordándolas de manera correcta, puede superarse y tener finalmente una vida libre de remordimiento.

Les comparto las causas principales y, junto a ellas, las mejores recomendaciones para atacarlas según sea el caso particular e individual:

Deshidratación: es común el hecho de confundir sed con hambre. El remedio es muy sencillo: agua. No cuentan los tés, cafés, jugos o bebidas de envases (gaseosas o no); eso no es agua pura, tiene algo extra que hay que procesar y que no hidrata de la manera correcta. De hecho, la teoría dice que por cada taza de té y café consumida en el día, se debe agregar un vaso más de agua a la cuenta individual. Entre 2.5 y 3 litros diarios es el promedio recomendado, pero puede variar según peso, condición climática y actividad física de cada quien. Toma un vaso de agua primero que todo cuando sientas que quieres comer algo poco saludable o que saboteará tu meta física y de salud.

Deficiencia de algunos micronutrientes: los más comunes y relacionados con la ansiedad específicamente son el cromo, magnesio y ácidos grasos esenciales. El cromo es un mineral que participa activamente en el metabolismo de los carbohidratos, es quien le da la estructura tridimensional a la insulina y su deficiencia se ve reflejada en las ganas desmedidas de comer dulce. El magnesio participa en más de 400 reacciones bioquímicas del organismo, por lo que su deficiencia altera el metabolismo de otros nutrientes ingeridos, disminuyendo su absorción. Finalmente, los ácidos grasos esenciales ayudan a mantener la sensación de saciedad a lo largo del día si se ingieren correctamente en cada comida principal.

Ahora, hay causas más allá de lo físico, causas conductuales y emocionales, donde su abordaje es más delicado y muy diferente en cada paciente. Vamos con ellas:

Adicción: la sociedad actual es adicta al azúcar y a productos ultra procesados. Hay personas que alegan no poder vivir sin bebidas gaseosas, otros sin el pan y otros sin el dulcito después de la comida, y TODO eso es manejable y mejorable significativamente. Los alimentos refinados y ultra procesados sobre estimulan nuestras papilas gustativas, dejándonos con ganas de más y de que, al momento de comer comida real, no nos sepa a nada, ni siquiera sabroso. Por otra parte, son productos hechos para estimular diversos núcleos cerebrales y hormonales, tal cual como haría cualquier otra droga (cafeína, cocaína, cigarrillos, etc.). Su tratamiento es igual que cuando se quiere superar cualquier otra adicción, dependiendo de la personalidad del paciente se harán intervenciones “de un día para otro” o de forma progresiva.

Refugio: si bien como humanidad nos hemos desarrollado alrededor – y gracias- a la comida, por diversas razones también hemos llegado al extremo de refugiarnos en ella. Los detonantes pueden ir desde una depresión post divorcio hasta aburrimiento por no tener nada que hacer un domingo; Aburrimiento, tristeza, alegría, celebración, estrés de trabajo o de pareja, inseguridad económica, condición de inmigrantes… todo esto y mucho más puede detonar la búsqueda de alimento por no saber cómo lidiar con estas condiciones, emociones y frustraciones. Al no tener las herramientas para manejar eso, buscamos lo que mejor conocemos, lo que nos da satisfacción instantánea: comida… y de la más estimulante y baja calidad, pues solo los alimentos ultra procesados logran calmar toda esta situación y falsa necesidad.

En conclusión, asegúrate de estar bien hidratado y busca ayuda para 3 cosas: reponer nutrientes en deficiencia, aprender a disminuir el consumo de alimentos ultra procesados (la droga) según tu personalidad, y lo más importante, aprender a lidiar con todas las situaciones que actúan como detonantes de la “necesidad” de comida poco saludable.

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