Inició la época del “Mechoneo”, por Jeithsibel Peña

La actividad inició en los años 60 y con el pasar del tiempo se instituyó como una tradición nacional en Chile

Por: Jeithsibel Peña

No, no te estás volviendo loco, y por raro que parezca, la gente en la calle llena de tomates podridos, harina, pintura, huevos y cuanto mezclote existe tampoco lo está; ellos son los conocidos Mechones, popularmente conocido en Venezuela como “nuevo ingreso” es decir los estudiantes de primer año de cada universidad.

Así es como los bautizan en su llegada a su nueva casa de estudio, los alumnos de segundo año toman la batuta y los hacen desfilar mientras los bañan con todo lo que describimos anteriormente, así que si una dirección errada por parte de un estudiante mayor en la UCV, la UCAB, o la Santa María por citar algunas, te parecía cruel, esto te parecerá aún peor.

No solo bañan a los nuevos estudiantes con esta especie de mezcla, lo que puede incluir además quitarles prendas de vestir o corte en las ropas -por lo que deben llevar dos mudas para el mechoneo- sino que luego de este bochornoso acto de novatada, deben salir a las calles a buscar la cantidad de dinero que sea solicitada por el que mechonea (un alumno de segundo año) para recuperar sus pertenencias. Esta cantidad de dinero puede variar según tu comportamiento en el mechoneo o según lo bien que le caigas a la persona que te mechonea.

¿Y de dónde proviene esta palabra tan singular, que para cualquier venezolano suena como a chisme de peluquero?, pues esta proviene de los años 60, época en la que inició esta suerte de ritual de iniciación, pero en ese tiempo, la novatada incluía el corte de un mechón de cabello del nuevo estudiante para demostrar su participación en la actividad, así que el nombre quedó.

Todo lo anterior suena muy descabellado, por lo que te preguntarás si se ha generado alguna acción o hecho violento en un mechoneo… la respuesta es que sí, motivo por el cual, en los años 90, el ritual se tornó como un tema de discusión nacional y algunas universidades optaron por su prohibición o la búsqueda de alternativas más “pacíficas” para realizar la actividad.

Entre los hechos más preocupantes se encuentran la quemaduras con ácido sufridas por varios estudiantes de Ingeniería Comercial de la Universidad Austral de Chile en el año 2006 y la intoxicación de un chico, perteneciente a la Universidad de Los Lagos en el año 2005, por consumir alcohol y alimentos crudos en grandes cantidades.

Luego de leer esto, uno pensaría que el mechoneo es socialmente rechazado, sin embardo, es una actividad que en líneas generales es aceptada, apoyada y disfrutada por los mismos estudiantes, que consideran al acto como una oportunidad de hacer nexos con nuevas amistades que puedan ayudarlos en sus exámenes y otras tareas de facultad.

En esencia, ese es el propósito del mechoneo, permitir que los estudiantes de distintos años se conozcan y compartan, incluso que los estudiantes de años avanzados sirvan como una especie de tutores para los estudiantes que ellos mismos mechonean.

¿Y cómo termina esto?, pues luego de ser amarrados, vendados, besar cabezas de cerdo, pedir limosna, recuperar sus ropas y demás actividades que incluye el mechoneo, llega la esperada “Fiesta Mechona”. En ella, los estudiantes -ya aseados- pueden compartir con el resto de sus compañeros de facultad, tomar, conversar y bailar. Estas pueden realizarse en discos, parques e incluso playas; participan bandas importantes y son organizadas con el dinero recolectado en los mechoneos.

Ahora, ¿qué pasa cuando alguien se opone al mechoneo o simplemente no participa en la actividad? En realidad, no es tan sencillo escapar del mechoneo o mejor dicho pasar desapercibido, puesto que los estudiantes que organizan la actividad poseen una especie de lista, así que si agarran a alguien en 2do año de carrera sin mechonearse, simplemente se lo hacen en el siguiente año lectivo o, en el peor de los casos, ningún alumno te ayudará para los exámenes.

Algunas de las recomendaciones para sobrevivir al mechoneo, formuladas por los mismos estudiantes son:

– Los primeros días de clases, trata de ir con ropa vieja, si no quieres terminar con tu ropa favorita en la basura.

– No trates de negarte a lo que te digan que hagas, puede ser peor… Pero ojo, eso no significa que debes permitir cualquier tipo de prueba, si no lo encuentras correcto, no estás obligado. Los que te mechonean son alumnos igual que tú.

– Deja la vergüenza a un lado y comienza a pedir plata en la calle si quieres recuperar tus pertenencias. Lo más probable es que luego aproveches bien ese dinero.

– Si tienes algún impedimento físico o de salud, hazlo saber a los organizadores para que no te expongan a ciertas pruebas que pueden resultar perjudiciales.

– Si no estás dispuesto a participar en esta semana de iniciación, es mejor que no vayas, así te evitas un mal rato.

– Y por último, trata de disfrutar lo más que puedas tu semana mechona, mira que después de ésta, no habrá otra.

 

Experiencias mechonas

Christian Severín – Universidad Santo Tomás, carrera: servicio social

“Me pidieron 8 mil pesos de la cuota para recuperar mi mochila, el polerón y las zapatillas que es generalmente lo primero que te quitan. La experiencia es entretenida, porque ya chile se acostumbró a ver los mechos en la calle y te ayudan mucho, muchos van preparados con monedas durante esos días”.

Antonia Ibáñez – Universidad Mayor, carrera: enfermería

“Mi mechón fue durante la tarde después de las clases, nos cortaron las poleras en la sala y nos amarraron en una hilera, ahí nos sacaron al patio y nos tiraban pintura, harina, vinagre, paté, etc. La experiencia fue asquerosa pero no fue tan terrible, luego hicieron concursos de baile, la reina y rey mechón dentro de todo se hizo entretenido al final”.

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