Yosy finol y su “Mundo Ligero”

Por: Eunice Medrano Gamero

Muchas veces ser venezolana se traduce en el sueño de llevar la corona de Miss Venezuela y es que si algo caracteriza a este país del Caribe es la belleza de sus mujeres. Para la maracucha Yosy  Finol no fue diferente cuando a los 17 años conoció a El Zar de la Belleza, Osmel Sousa, y este le aseguró “eres bella pero te sobran 10 kilos”. Ese fue el principio de la historia.

Luego de muchas dietas locas, un sinfín de cirugías, en 1994 se coronó como segunda finalista de la “noche más linda” de Venezuela en representación del estado Zulia. Su belleza le permitió participar en 4 concursos internacionales para representar al país y trabajar como modelo en diferentes ciudades del mundo.

Pero Finol tenía un problema: le gustaba comer; y como buena maracucha no tenía los mejores hábitos alimenticios, por lo que en un momento de infortunio descubrió la bulimia, enfermedad que la dejó comer todo lo que deseara y mantener su cuerpo “calabérico”.

“Un día caí largo a largo en el estacionamiento de mi casa, cuando me desperté el médico me explicó que mi estómago se había convertido en una fresa, pues tenía una gastritis hemorrágica erosiva a consecuencia de la bulimia”, aseguró Finol.

Años más tarde, luego de superar la bulimia, Finol queda embarazada a sus 25 años, lo que convirtió en la oportunidad de comer no por dos, sino por 4 aumentando 20 kilos; tres años después, en su segundo embarazo subió 23 más pues había tomado la decisión de hacer lo que deseaba: comer y tomar.

Pasado el tiempo, Yosy se hizo la pregunta clave: ¿Eres feliz? Y la respuesta no fue la esperada, resultó que la comida no estaba llenando esa necesidad que la ex miss buscaba por lo que buscó ayuda.

“Busqué ayuda, contacté a José Fernández el que era para ese entonces entrenador oficial de Mi Belleza Latina quien me impuso una rutina alimenticia combinada con ejercicios por 8 semanas”, contó la ex miss.

Para aquella mujer este desafío la impulsó a aprender a cocinar ya que se le quemaba hasta el pan, pero su constancia, sus ganas y su esfuerzo la llevaron a convertir su mundo de “flaca desnutrida grasosa o gorda” en algo ligero.

Después de asumir hábitos alimenticios sanos, le tocó enseñar a sus hijos quienes ahora piden sus buenas porciones de ensaladas.

Hace dos años llegó el tercer hijo de Finol, a quien ella denomina “la maestría” pues sería con Jesús Andrés con quien ella podría demostrar sus verdaderos cambios. Y así fue. En contra de todas las herencias y cultura Finol se dedició durante 9 meses ha cumplir una rutina saludable, y luegop d ela llegada de su hijo -y darle 5 meses de Lactancia Materna Exclusiva- inició una rutina de alimentación complementaria que fortaleció sus hábitos hasta el sol de hoy. De ahí que naciera Ligeritos, su nuevo proyecto el cual está dedicado a las madres y a los más pequeños de la casa.

Toda esta aventura la llevó a escribir su libro “Mi Mundo Ligero”, el cual lleva tres ediciones, a abrir su tienda de comida Ligero Express y a recorrer el mundo con su conferencia “Mi Mundo Ligero”.

El próximo 18 de mayo Finol presenta su primera conferencia “Ligeritos” en Miami, y sigue con su gira que incluye Argentina, Colombia, República Dominicana y Europa.

“Cuando quieres rebajar te tienes que operar el cerebro no el estómago porque el problema son los hábitos alimenticios (…) tenemos que trabajar por lo que queremos, educar el paladar y tener amor, constancia y carácter con nosotros y nuestros hijos. Por eso es que quiero llegar a la mayor cantidad de familias posibles, porque sí se puede”, aseguró Finol antes de iniciar su conferencia -a sala llena- el pasado sábado 12 de mayo en el Teatro Ginés, en Santiago de Chile.   

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