Mario Kreutzberger, Don Francisco: el pionero del acoso en la televisión

Mario Kreutzberger, Don Francisco, el Papa de la televisión chilena, por años ha sido defendido por los rostros de la farándula criolla como si se tratara de una dignidad eclesiástica. En privado, se sinceran pero se cuidan. Callan. Tienen miedo. Pero los tiempos cambian. Los ídolos caen y los intocables, también. Junto con ser un pionero de la industria de la televisión, fue asimismo un precursor de las malas prácticas. Junto a él se han sentado el éxito y el escándalo. Fue acusado de acoso y abuso sexual en Miami, cuando nadie hablaba de ello. En otro caso, llegó a tribunales para negar una paternidad con dudosas muestras de ADN y en los 80 se le acusaba de pedir favores sexuales a cambio de electrodomésticos.

Públicamente lo adoran y solo tienen buenas palabras para él. En privado, el discurso cambia, pese al miedo, se sinceran. Así describe Laura Landaeta, escritora del libro sobre la mediática figura de Don Francisco, el actuar de los rostros de la farándula y celebridades cuando hablan sobre Mario Kreutzberger.

“Los ídolos caen y los intocables, también. Junto con ser un pionero de la industria de la televisión, fue asimismo un precursor de las malas prácticas“, dice Landaeta en una columna publicada en El Mostrador en la que denuncia casos de acoso y abuso sexual en Miami.

La escritora recuerda que Kreutzberger siempre ha estado rodeado de estas situaciones, como cuando llegó a tribunales para negar una paternidad con dudosas muestras de ADN y en dictadura se le acusaba de pedir favores sexuales a cambio de electrodomésticos.

Para la escritora de “Don Francisco: Biografía no autorizada de un gigante”, él siempre ha “escondido en la entretención y solidaridad” situaciones de “acoso, la discriminación en sus rutinas de humor cargadas de machismo, clasismo y desdés por minorías sexuales, ancianos y personas con capacidades diferentes”.

Landaeta apunta que cuando escribió la biografía una de las cosa que más llamó su atención fue la impunidad con la que usa a mujeres como objeto, “cambiando favores sexuales en camarines -como señalan los entrevistados en el libro- por televisores, lavadoras y electrodomésticos y como las propias animadoras hablaban de que era ‘peligroso’”.

“Había que caminar con el poto en la pared”, recuerda que le dijeron en su momento.

“¿Qué hubiera pasado si las primeras denuncias contra el Papa de la televisión chilena, en agosto de 1994, hubieran tenido lugar ahora, en julio de 2018?”, se pregunta la autora que destaca que los abusos en televisión no partieron ni con Herval Abreu ni Nicolás López, sino con Don Francisco.

Y es que el episodio que recuerda, el de 1994, es el denunciado por acoso sexual por la modelo mexicana Ana Isabel Gómez, “con la cual llegó a un acuerdo silencioso a cambio de miles de billetes”.

En el texto de la demanda, según consigna Landaeta, “el animador intentó violarla en marzo de 1989” en un hotel Sheraton de Miami, pero el delito ya había prescrito cuando hizo la denuncia.

Otro caso es el de Nanci Guerrero, la cantante argentina que acusó a Don Francisco de “conductas indecorosas” que ella no permitió, como besos o toqueteos, pero que le costó ser vetada y perseguida por él.

“Los años 80 y 90 ya pasaron. En 2018, los vientos son otros, soplan de una manera distinta. Pero Mario Kreutzberger sigue ahí, surfeando. Bueno, pero lo mismo hacían hace poco Herval Abreu, Nicolás López, Harvey Weinsten y Kevin Spacey”, remata Laura Landaeta.

Fuente: ADN / El desconcierto

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