Entrevista laboral: un asunto del cuerpo

Claret Vizcaíno / @claretvidente 

Conseguir trabajo y asistir a una entrevista laboral en tu propio país podría ser hasta más sencillo que escoger qué ver en el cine o qué comer en la cena, pues solo te queda apoyarte en toda la experiencia que tienes, en tu carisma y en simplemente el hecho de que “hablando la gente se entiende”, pero ¿qué sucede cuando los códigos no son exactamente los mismos? Cuando se habla un mismo idioma, pero con muchas variantes en su uso, quizás el resultado sea una entrevista babilónica. Es momento de saber qué hacer cuando todo lo que trabajaste puede no significar tanto para quien te entrevista en un país extranjero, donde “tu chiste” para romper el hielo no se entiende porque aguacate es una palta y barriga una guata. Bueno, cuando el lenguaje verbal no concuerda en su totalidad, hablemos entonces con el lenguaje universal, el del cuerpo.

Ante una entrevista de trabajo, los códigos no verbales pueden ser la clave fundamental para obtener simpatía, empatía y concordancia con quien oficia la entrevista. Desde el momento de ingresar al lugar, tu cuerpo debe transmitir que eres el indicado o la indicada para el puesto, entrar como el nuevo empleado de la empresa, comercio o local es mucho mejor que como el extranjero tímido que intenta desesperadamente conseguir trabajo.

Cuidar el caminar, la forma de sentarse, de estrechar la mano y la mirada es posible sea hoy, en tu situación de extranjero, más significativo que los 10 años de gerente en una empresa. Con esto no se desestima la experiencia ni conocimientos, al contrario, se está claro de su gran valor, sin embargo, en un entorno comunicacional codificado distinto a lo que se conoce, transmitir seguridad y no egolatría puede ser la clave para ser recibido con amabilidad y no con un rechazo puntual.

“Camina derecho”, “No te comas las uñas”, “No te jorobes”, “Siéntate bien”; tantas cosas dichas por los padres y maestros no habían tomado tanto sentido como hoy. Sin importar el trabajo al que se aspira, el cuerpo debe mantenerse firme al propósito. Ni demasiado relajado, ni demasiado rígido. Seguridad y humildad pueden ir de la mano, tener escucha activa es de gran ayuda para expresar con el cuerpo que se tiene disposición a lo que se habla en la entrevista.

Al momento de presentarte ante el entrevistador(a) es válido expresar con una sutil sonrisa el gusto que da haber sido llamado, estrechar su mano con firmeza, hacerlo con fuerza connota imposición y hacerlo con mucha sutileza o poco contacto, desagrado o timidez. La espalda en una posición derecha y con hombros relajados expresa seguridad y comodidad, lo que permitirá comunicar confianza en las respuestas.

Al hablar de la experiencia, se debe intentar controlar la barbilla, elevarla muchas veces se considera soberbia y bajarla, como si se mirara al suelo, connota inseguridad. Mantenerla en un rango horizontal al moverla (mientras se habla y con naturalidad) transmite seguridad.

En cuanto a las manos, evitar tocarlas demasiado entre sí, guardarlas en los bolsillos, tocarse el cabello, empuñarlas o cruzar los brazos generarán significados de inseguridad, nervios, molestia, aburrimiento y hasta falta de respeto. Que las manos fluyan sutilmente en concordancia con lo que se emite con la voz, sin exageraciones, permite ver al entrevistado como desenvuelto, elocuente y conocedor.

Muchos venezolanos pueden, con su encanto innato, hablar de más o ser “jocosos”, rasgos que está bien dejarlos salir un poco, considerando que se es lo que se es, aunque también se debe cuidar no pasar por atrevidos, insinuadores o imprudentes. Por eso es preferible una sonrisa y un tono de voz ameno para acompañar lo que se dice.

El tipo de trabajo, interpretar rápidamente al entrevistador, analizar su lenguaje corporal permitirá que tu conocimiento, experiencia y seguridad sean la guía para que tu cuerpo, gestos y expresiones hablen por ti, ante la dificultad de comprender una jerga desconocida.

Conocer sobre las costumbres, cultura y hábitos de la sociedad donde ahora vives también ayudará a que tu lenguaje, verbal o no verbal, se haga uno con el entorno. Adaptarse, sin desconectarse de quien eres, te permitirá afrontar la etapa dura de haber dejado Venezuela.

¡Éxito en tus próximas entrevistas!

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