Consejos para aumentar tu fuerza de voluntad

La clave para alcanzar tus metas físicas está en obligarnos a tomar buenas decisiones

Cecilia Castro / @Ailicastronutricionista

La fuerza de voluntad parece ser la diferencia entre los que logran sus metas físicas y los que no, asociando esta cualidad como única vía para el logro de objetivos estéticos. Sin embargo, no todos tienen los mismos umbrales de esta fuerza inconmensurable, ni mucho menos podemos dejarle toda la responsabilidad de éxito en nuestro camino de salud.

Así como se entrenan los bíceps, también podemos entrenar las buenas decisiones, que es lo que conocemos como fuerza de voluntad, esa capacidad de decirle NO a las tentaciones; en teoría parece sencillo, pues solo hay que decir que no a los alimentos que no cumplen con la “dieta”, pero ¿por qué resulta tan difícil para algunos? ¿Por qué nos cuesta tanto resistirnos a los antojos y tentaciones poco saludables?

Realmente, esta herramienta de forma aislada está sobrevalorada, se le atañen propiedades casi milagrosas, sin tomar en cuenta muchos otros factores diarios que la potencian; precisamente por eso, debemos conocer otros tips para aumentarla, mantenerte enfocado en tus objetivos de salud y bienestar y formar parte del selecto grupo que sí parece contar con la anhelada fuerza de voluntad.

Aquí van cinco (5) recomendaciones:

1.- Aleja la tentación:

Si lo tienes cerca, te lo vas a comer. Si sabes que la debilidad son las golosinas saladas, no las tengas cerca de tu ambiente, aléjalas de la oficina, de la despensa de la casa, de modo que solo las encuentres en ocasiones sociales y en lugares que frecuentas ocasionalmente. De esta forma, su consumo será la excepción y no la norma, evitando tener que enfrentarte constantemente a ello o luchar contra esos pensamientos de caer o no caer. Te ahorras el esfuerzo de la decisión con tan solo alejar la tentación.

2.- Conoce tus respuestas automáticas:

Cuando se tiene el hábito instaurado de repetir los mismos alimentos luego de ciertos gatillos o detonantes, no es tan fácil tomar la decisión de cambio, por ejemplo: llegar a casa cansado y buscar comer un trozo de pan, o comer snacks mientras se prepara la cena, o comer helado al disfrutar una película… estos son hábitos que están asociados a ciertas rutinas y cuando empieza la rutina, de forma automática, repetimos la misma elección de alimentos poco saludables. La principal recomendación es encontrar esas rutinas que disparan comportamientos automáticos y reemplazar la respuesta al estímulo; al llegar a casa cansado no buscarás el trozo de pan sino una fruta, o te darás primero un baño antes de comer. También puedes asociar las películas con el consumo de otro alimento y no de helado. Al cambiar la señal, cambia la respuesta, pero debemos primero conocer esas respuestas que ocurren en el transcurso del día sin darnos cuenta.

3.- Siempre ten presente las consecuencias:

Más que darle un sentido de fatalidad a las circunstancias de salud, tener en cuenta los daños que ocasionamos a través de la alimentación puede resultar en mayor motivación para cuidarnos y cumplir el plan indicado; cuando hay motivos mucho más profundos que la estética, como la energía, la vitalidad, el aprendizaje y la experiencia, tendemos a estar más enfocados y serenos para tomar mejores decisiones en nuestro estilo de vida.

4.- Prémiate cada cierto tiempo:

Es común castigarnos o sentirnos culpables después de haber fallado en alguna parte del plan, pero esto generalmente ocurre cuando hay muchas restricciones al mismo tiempo y cuando se proponen metas inalcanzables y poco realistas. Al fallar alguna vez, somos más propensos a abandonar absolutamente todo, y la realidad es que el avance en tópicos de salud es un camino curvo, con altos y bajos, además que todo esfuerzo es loable; así que luego de revisar tus metas y darte un plazo de cumplimiento para cada una, prémiate con algo que disfrutes -que, por supuesto, no sea comida- como alguna actividad, libro, cosmético, prenda u objeto, que en alguna medida refuerce tus logros y tu capacidad de cumplir contigo mismo.

5.- Encuentra el camino que te llevará más lejos:

Siempre queremos resultados rápidos, incluso a veces puede ser desmotivador no ver avances significativos en el peso y las medidas, pero el camino es más lento y progresivo cuando de mejorar hábitos se trata, de forma que puedan arraigarse e incorporarse para siempre las conductas aprendidas. No siempre lo más rápido es lo más efectivo, ni lo más impresionante es lo más duradero, por lo que la mayor sugerencia es ser constantes, persistentes y pacientes en el proceso; luego de cada “recaída” no debemos abandonar todo, se intenta cuantas veces sea necesario. Es la única manera de garantizar resultados a largo plazo.

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