Estudiar en Chile… ¡Sí se puede!

Una de las cosas que preocupa al migrante antes de dejar su país es el tema de la educación de sus hijos

Eunice Medrano Gamero / @eunicegamero 

Ya se vinieron, se vendió todo y se dejó atrás la vida que se tenía en búsqueda de una llena de oportunidades que garanticen ese bienestar prometido. Dentro de todas las cosas que pueden preocupar al venezolano que emigra está la educación, ya que se abandona un país que, pese a las crisis, sigue manteniendo la gratuidad de la educación en las instituciones públicas y un sistema de becas vigente en las instituciones privadas.

Fotos: Óliver Herrera

Adicional a eso, se está acostumbrado a estudiar siempre, después del pregrado se viene la especialización, luego el magíster y después el doctorado –que muchas veces se estudiaba fuera del país en universidades reconocidas y se regresaba a darlo todo y más- y después te sacas otra carrera para complementar y ser un profesional integral.

Muchos en Venezuela soñaban con ser parte de la hoy casi extinta PDVSA (Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima) o de alguna empresa de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG), ser médico reconocido o profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) o de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB); quizás ser parte del cuerpo periodístico de El Nacional o parte del staff de Radio Caracas Televisión (RCTV), ni mencionar aquellos orgullosos soñadores de llevar el logo de Empresas Polar en el lado izquierdo de su pecho. Y esto por hablar de empresas puntuales, porque habían muchísimas que formaron parte de la Venezuela en la que muchos soñaron aportar y ver crecer.

Ahora, en tierras extranjeras, se sigue apostando a ese crecimiento y competitividad con la que se creció, pero a veces se complica porque en Chile no existe esto la educación gratuita, esa es una lucha que se mantiene activa, clamada por el pueblo, pero que aún está en “veremos”.

Es por eso que para los chilenos, muchas veces, es cuesta arriba continuar estudiando al salir de cuarto medio. “La verdad es difícil hablar de universidad. Sí, hay mucha gente que estudia, pero son personas que al final pasan hartos años trabajando para pagar el crédito de la universidad porque es la verdad, no te sale gratis”, comentó María Muñoz, barista de un café en Providencia, Santiago.

¡Vamos que se puede!

Sí, es cuesta arriba, difícil y puede parecer que casi necesitas vender órganos para estudiar, pero no es imposible… por lo menos para Josefina Martínez no lo es. Josefa es dueña de un almacén en el corazón de Santiago, guara de nacimiento y mamá de un joven de 20 años, quien estudia en la Universidad de Santiago (USACH) en la Facultad de Ingeniería.

“Estudiar en Chile es carísimo, pero hacemos los sacrificios necesarios para que él estudie porque para nosotros es indispensable que lo haga, él también lo desea. Además, él trabaja aparte para ayudarse con sus cosas y sentirse parte de todo”, explicó Josefa quien aseguró que paga alrededor de un millón de pesos porque su hijo no cuenta con beca ni gratuidad.

“Mira, la verdad no ha postulado nunca a una beca porque nunca averiguamos cómo eran los procedimientos ni los requisitos, solo nos interesaba que estudiara, además creímos que no habían becas, pero ahora sé que hay opciones. Es importante saber que tenemos opciones, no demonizar lo que es diferente solo porque nos asusta”, explicó Josefa.

 

Por otro lado, Carolina Salas, joven venezolana de 22 años, se ganó una beca “Talento Joven” del 65 % en la Universidad de Artes, Ciencias y Comunicaciones (Uniacc), 50 % por su resultado en las pruebas presentadas –luego de un análisis socioeconómico- y 15 % por ser extranjera.

 

“Luego de explicar cómo estaba la situación en el país, la universidad de me dio un año para que yo entregara los documentos requeridos y firmé un compromiso para no perder la beca (…) tengo una amiga que sí tenía todo en regla, presentó las mismas pruebas y también quedó becada. Ese día había muchísima gente, pero solo quedaban los destacados”, explicó Salas, quien migró a Chile hace casi dos años y dejó la carrera de Comunicación Social en el noveno semestre.

“Mira, al momento que me dieron la noticia de la beca me sentí feliz porque lo logré, fue una alegría porque es algo posible. Cuando emigras te dicen que es imposible porque es muy costoso, además es complicado por la documentación, pero yo lo logré”, contó la joven venezolana luego de visitar varias universidades que contaban con planes de becas y programas de su interés.

 

Programas en Chile

Muchas veces el ser humano peca por ignorante, de ahí que la invitación sea a indagar sobre los programas de becas de las universidades. “Mi hija tiene un promedio de 6,5 y eso le da para postularse a programas de becas en las universidades, ahora solo debe definir qué es lo que desea estudiar y postular porque no pierde nada haciéndolo”, aseguró Emely Silva, venezolana radicada en Chile desde hace un año.

David Elizalde, chileno egresado de la USACH de Ingeniería Civil, comentó que estudió tres años de la carrera con Fondo Solidario, el cual le permitió la cobertura parcial de sus aranceles y él solo tuvo que hacerse cargo del restante.

Existente becas como la Juan Gómez Millas que está destinada a los extranjeros estudiantes del primer año y se basa en financiar total o parcialmente el arancel anual de referencia (por un monto máximo de 1.150.000 pesos) a 150 alumnos extranjeros de primer año que: provengan de América Latina o el Caribe, pertenezcan al 70% de la población más vulnerable del país, se matriculen en una institución de educación superior acreditada ante la Comisión Nacional de Acreditación al 31 de diciembre de 2017 y cumplan con las condiciones de admisión establecidas por la institución a la que postula”, según el sitio web Chile Atiende actualizado el pasado 30 de julio.

Adicional a esto, hay programas de becas para estudios posteriores que cubren los aranceles, no solo en Chile, también fuera del territorio austral. Para más información puedes visitar www.chilebeneficios.cl e ingresar a la sección de Becas para Profesionales Latinoamericanos.

“Toda persona que ingrese al país y que pueda ser un aporte para Chile, debería tener el mismo acceso a la educación que tenemos nosotros”, concluyó David, quien además es referencia de estudio y superación en Chile.

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