Cecilia Castro / @ailicastronutricionista

Entendiendo que nuestro peso corporal total está compuesto por grasa, músculos, agua, vísceras y masa mineral ósea, cuando se pierde peso, se puede perder cualquiera de estos componentes sin saberlo, estando más propensos a recuperar ese peso perdido o a padecer el temido efecto rebote.

Evitando dicha situación, los esfuerzos de la pérdida de peso deben estar enfocados exclusivamente en la pérdida de grasa, pues de todos los componentes corporales es el único que puede causar daños inmediatos y a largo plazo cuando se encuentra en cantidades excesivas o poco saludables para la morfología y estructura de cada persona.


los humanos tenemos nuestra propia máquina quemagrasa y se llama mitocondria

En esa lucha de la pérdida de peso y grasa, siempre vista con necesidad de inmediatez, se pueden cometer muchísimos errores que atentan contra la salud metabólica de nuestro organismo: uso de quemadores de grasa, ejercicio excesivo o restricción calórica severa, que solo atentan contra el ambiente hormonal; y, en este caso, las hormonas lo son todo a la hora de la pérdida de grasa corporal.

Para empezar, los humanos tenemos nuestra propia máquina quema grasa y se llama mitocondria, es un organelo presente en todas las células del cuerpo en donde ocurre la transformación de la grasa en energía para ser utilizada, o lo que coloquialmente conocemos como “quema de grasa”. Entonces -en teoría- lo único que se debe hacer es estimular y potenciar el correcto funcionamiento de esa mitocondria, tenemos millones de ellas.

Hay mecanismos para ello que pueden ser utilizados por cualquier ser humano, por ejemplo:

  • Generación de un déficit calórico a través del ejercicio y la alimentación
  • Dirección del ambiente hormonal a la pérdida de grasa
  • Aumento del porcentaje de comida natural vs. El consumo de productos procesados
  • Hidratación correcta
  • Horas de sueño en cantidad y calidad suficientes
  • Desinflamación intestinal y sistémica (se deben eliminar ciertos grupos de alimentos más por la inflamación que causan que por su fama de “engordar”)
  • Restauración de la microbiota intestinal
  • Reposición de nutrientes que puedan estar en deficiencia
  • Ayunos y control de ciclo circadiano (reloj biológico)

Por supuesto, esto debe ser ejecutado de forma acompañada por un profesional ya que mientras más personalizada sea la adaptación de estos mecanismos, muchísimo mejor.

En el mismo orden de ideas, y conociendo mejor la teoría y todo el protocolo que se requiere para una pérdida de grasa eficiente, resulta poco útil el uso de quemadores de grasa si todo el ambiente hormonal no está saludable y no se están haciendo los esfuerzos necesarios por arreglar las bases mencionadas anteriormente.


resulta poco útil el uso de quemadores de grasa si todo el ambiente hormonal no está saludable

Además, hay poca y débil evidencia científica que respalde el uso de los productos más comunes del mercado destinados para tal fin. Por ejemplo, la L- carnitina (súper utilizada) o el CLA que son movilizadores de grasa (permiten que la grasa esté disponible para usarla como energía) no tienen efecto alguno si no se realiza actividad física para el uso de esa energía disponible.

Si se intenta usar un movilizador de grasas DEBE haber movimiento y actividad física. Ahora, se tendrá mayor gasto calórico y, por consiguiente, mayor pérdida de grasa debido a la actividad física y no por la pastilla.

Solo se debe leer la lista de ingredientes de cualquier quemador de grasa, especialmente los que dentro de sus componentes aportan cantidades más que requeridas de cafeína y taurina, llegando incluso a producir taquicardia y sed por la deshidratación que causan, para darse cuenta que ese sobre estímulo no es bien tolerado por cualquier organismo.

Su propio nombre en el mercado lo dice: son COMPLEMENTOS, acompañan en el proceso, pero el trabajo lo hace una mitocondria sana, un ambiente hormonal destinado al objetivo y una sólida base de hábitos saludables. El quemador no es quien hace el trabajo.  

Se lee como un proceso complicado y largo, sin embargo, la experiencia – bien guiada y planificada- resulta sencilla y el organismo reacciona eficientemente si escuchamos atentos a su ritmo y a sus necesidades. Esto no se trata de hacer una dieta cada cierto tiempo, se trata de potenciar las propias funciones metabólicas para que esa máquina perfecta funcione mejor que nunca. Si no, será un intento fallido más en tu trayectoria de mantener un peso saludable.