El consumo de alcohol disminuye o se estanca en los países ricos, pero tiende a aumentar en los países cuyo nivel de vida crece, como India y China, lo que compromete la lucha contra sus estragos para la salud, según un estudio.

Este “cambio de paisaje” debe incitar a los países afectados a adoptar medidas que han resultado eficaces en otros lugares, como “el aumento de las tasas, una restricción de la disponibilidad y la prohibición del marketing y la publicidad para el alcohol”, abogan los autores del estudio, publicado el miércoles en la revista médica británica The Lancet.

El alcohol representa “un factor de riesgo mayor” en la aparición de muchas enfermedades, así como en la aparición de heridas y accidentes, recuerdan.

Cada adulto en el mundo consumió una media de 6,5 litros de alcohol puro en 2017, frente a 5,9 litros en 1990, y esta cantidad debería alcanzar 7,6 litros para 2030, según las estimaciones establecidas a partir de los datos de 189 países.

Actualmente, el consumo per cápita más elevado en el mundo se concentra en Europa, pero está en descenso (-20% en 27 años, a 9,8 litros por habitante) debido especialmente al claro retroceso en algunas exrepúblicas soviéticas y países de Europa del Este.

Por el contrario, se observa un fenómeno de ascenso en países con ingresos medios como China, India y Vietnam, apoyado por “las transiciones económicas y el crecimiento de la riqueza”. Estos tres países tienen ahora “niveles de consumo superiores a algunos países europeos” (7,4 litros, 5,9 l, y 8,9 l), abunda el artículo.

En todo el Sudeste Asiático, el consumo medio se duplicó entre 1990 y 2017 hasta llegar a los 4,7 litros per cápita. En la región “Pacífico occidental”, que incluye principalmente China, Japón y Australia, creció un 54%.

El nivel de ingesta de alcohol registrado permanece en cambio estable y muy limitado en África del Norte y en Oriente Medio (menos de un litro por adulto y por año).

El consumo de alcohol ha sido tradicionalmente más bajo en Sudamérica que en países de América del Norte, según el estudio, que indica que en los últimos trece años se observaron tendencias relativamente estables en regiones de América.

En 2017 el consumo de alcohol puro para ambos sexos fue en Norte América (con altos ingresos) de 9,7 litros; en Caribe de 6,2 l; en América Central de 5,8 l; en la región andina de 5,6 l; en Sudamérica de 9,6 l; y en países tropicales de 7,4 l.

“Estrictas restricciones a la publicidad”

Las costumbres varían según el sexo a nivel global. Los hombres consumían de media 9,8 litros de alcohol puro en 2017, frente a solo 2,7 litros ingeridos por las mujeres. Esta brecha “debería disminuir ligeramente” para 2030, apuntan los investigadores.

Aunque hoy una mayoría de la población mundial (53%) no bebe alcohol regularmente, “las estimaciones indican que de aquí a 2030 la mitad de los adultos beberá alcohol” al menos una vez al año.

Además, cerca de una cuarta parte (23%) experimentará un alcoholismo masivo (al menos seis bebidas estándar en una ocasión, es decir al menos 60g de alcohol puro) al menos una vez al mes. En 2017 era un 20% y en 1990 un 18,5%, asegura el texto.

Una tendencia que choca con el objetivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de reducir un 10% para 2025 el “consumo nocivo de alcohol”, alerta Jakob Manthey, investigador en psicología clínica en la Universidad Técnica de Dresde, autor principal del estudio.

La carga sanitaria vinculada a la bebida va a “aumentar probablemente en comparación con otros factores de riesgo”, precisa.

Las medidas como el alza de los precios de venta y de control de la distribución, que demostraron su eficacia en los países ricos, podrían en cambio ser menos satisfactorias en países donde gran parte del consumo llega por circuitos no oficiales, advierte Sarah Callinan, del Centre for Alcohol Policy Research de la Universidad La Trobe en Melbourne (Australia).

Recomienda también, en un comentario independiente sobre el estudio, insistir en “estrictas restricciones a la publicidad y otras actividades de promoción”, así como en “medidas rigurosas contra el alcohol y la conducción”.

La ingesta nociva de alcohol provoca 3.000 millones de muertes al año, hombres en más de las tres cuartas partes, según la OMS. Este recuento incluye a las personas fallecidas en accidentes de tráfico o por la violencia ligada al consumo de alcohol.

El alcohol causa además un riesgo elevado de desarrollar numerosas enfermedades, como patologías digestivas y cardiovasculares así como algunos cánceres.