Conchita Josefina Torres – @Psiconchy

En el estudio profundo de la psicología o ciencia que estudia la conducta humana, se conoce la estrecha interacción que existe entre el lenguaje y la estructura de nuestros pensamientos.

Estos dos fenómenos se desarrollan de forma bidireccional en continua influencia, es decir, el pensamiento emplea el lenguaje como forma de creación y expresión, el lenguaje ayuda a que se refuercen y perpetúen determinadas formas de pensamiento.

He observado, cada vez con más frecuencia, cómo algunas personas se sienten incómodas con el manejo de la gramática actual en relación a la discriminación de géneros y en algunos casos a la falta de empatía con la diversidad sexual.

Es por esto que me llama mucho la atención comentarles de qué se trata toda esta controversia y que ustedes decidan desde su libre albedrío lo que deseen aplicar en su interrelación social a partir de ahora.

La noción de lenguaje inclusivo comenzó a popularizarse a finales del siglo XX desde el feminismo liberal y el feminismo radical. El concepto alude al modo de expresión que evita las definiciones de género o sexo, abarcando a mujeres, varones, personas transgénero e individuos no binarios por igual.

Hay quienes consideran que el lenguaje convencional, cuyas reglas en nuestro idioma son establecidas por la Real Academia Española (RAE), resulta machista. Por eso proponen solicitar un lenguaje inclusivo que tenga en cuenta a toda la diversidad humana, incluyendo a quienes no se identifican con ninguno de los dos géneros vinculados a la biología (mujer / hombre).

En el lenguaje habitual, para saludar a las personas que se encuentran en un lugar se puede decir “Buenos días a todos”, por ejemplo. Las normas del castellano contemplan en el término masculino “todos” también a quienes no son hombres. Algunos, sin embargo, prefieren recurrir a la expresión “Buenos días a todos y a todas” para especificar que el saludo abarca a las mujeres.

Pero el lenguaje inclusivo va un paso más allá y propone reemplazar la marca de género por una letra E o una X: “Buenos días a todes” o “Buenos días a todxs”.

La Real Academia de la Lengua Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) presentaron el primer “Libro de estilo de la lengua española según la norma panhispánica”, y que rechaza el “doble género” y el “lenguaje inclusivo” promovido por los grupos feministas.

Un proyecto que, según explicaron desde la RAE, pretende servir para “una mejor manera de escribir y hablar”, ya que es una especie de guía práctica para resolver las dudas ortográficas, fonéticas o gramaticales que se dan por la evolución del idioma en los últimos años.

De esta manera, en el primer capítulo del libro la RAE considera innecesario las inclusión del doble género, es decir, “todos y todas”, así como el uso del llamado “lenguaje inclusivo” que utiliza “x”, “@” o “e” en lugar del plural, es decir, “todxs”, “tod@s” o “todes”. Además subraya que el género masculino, “por ser el no marcado, puede abarcar el femenino en ciertos contextos”.

Así bien, algunos especialistas de la Academia Costarricense de la Lengua intentan demostrar que el lenguaje inclusivo, lejos de visibilizar a la mujer en la sociedad, lo que produce es una serie de estrategias imprácticas e incompatibles con el lenguaje oral y escrito que acaban por deteriorar el estilo.

Sobre este tema hablaron en la Mesa redonda: El género lingüístico español y el lenguaje de género, que se realizó el 26 de septiembre del 2012, en la Sede de la Academia Costarricense de Lengua. La sesión contó con los aportes del Dr. Mario Portilla Chaves, director del Instituto de Investigaciones Lingüísticas.

Según explicó el Dr. Mario Portilla, “hay que entender que el género gramatical no se corresponde con el género o sexo. En su opinión, quienes insisten en confundir las categorías de la lengua con categorías del mundo material, se conducen a contradicciones que  llegan al absurdo”.

Son muchos los debates en relación a esta temática y considero que a mí, como mujer, no me ofende estar dentro de la categoría de “hombre” cuando nos referimos a seres humanos, siento que el contexto, la crianza, valor propio y autoestima es mucho más importante que la manera en que se escriba.

Es importante destacar que toda esta controversia tiene un contexto mucho mas profundo que una discusión por la o, a ó e, es más bien un llamado de atención por grupos sociales que se han sentido invisibilizados por diferentes contextos y esta sería una manera de exigir sus derechos.

Si bien es importante modificar e ir adaptando la sociedad a las nuevas tendencias sociales, no debemos dejar a un lado que todos los extremos tienen efectos negativos. De ese modo, cuando analicemos cómo queremos comportarnos en relación al lenguaje inclusivo, lo hagamos desde la convicción, deseo y entendimiento de lo que se refiere más no sea solo un acto por “estar de moda” o “para pertenecer a” ya que, eso si afecta el sentido real de todo este movimiento social.