Psicovivir: ¿Cómo somos ante la adversidad? Descubre tu fuerza

Alberto Barradas – @Psicovivir

En la adversidad más grande es cuando sabemos cuánta fuerza somos capaces de tener, y es allí donde la motivación y la resistencia, se hacen personalidad, por lo que a través de la travesía queda de cada uno decidir como la caminará mirando hacia la meta, o llorando por lo dejado atrás.

Sucede que en la adversidad no siempre las lágrimas son de tristeza, muchas veces son de rabia y auguran tempestades llenas de cambios, por lo que es justamente en la adversidad donde definimos nuestro temple, nuestra estirpe, nuestra verdad. Cuando todo va mal, seguir rumiando el dolor no es opción.

Considero que es necesario hacer algo para salir del atolladero, no importan las voces que te digan que todo está mal, eso ya lo sabes, lo que verdaderamente importa son las que te proponen soluciones y alternativas.

La desesperanza es un recurso de la mente para soportar el dolor. No lo escojas, escoge la resiliencia que es la capacidad de surgir. Puedes quejarte todo lo que te dé la gana, no te servirá de nada.

Si lo entiendes rápido, podrás demorarte menos en accionar. Entiéndase que no se trata de tener valentía cuando las cosas van mal, se trata de tener dignidad. Este es un mundo con demasiados problemas y gente mala para andar llorando en las esquinas. Tenemos que contribuir a cambiarlo, ya que ante la adversidad es fundamental la unión. De nada sirve andar lamentándose por lo perdido. Debemos convertirnos en creadores, pioneros, gente que lucha y vibra.

Por otra parte, siempre habrá gente que nos critique, nos odie, nos ame o no le importemos, pero lo importante es lo que piensas tú de ti mismo. Si ante la adversidad te tienes que ir, vete. Si te tienes que quedar, quédate, pero no te mantengas en la inercia, no te contemples el no saber qué hacer, camina siempre por los senderos que te dicte la conciencia, de hecho, siempre tendrás que vivir con ella a cuestas.

¿Vaticinar el mal cuando estamos en adversidad? Hasta el más tonto de los tontos lo sabría hacer. El inteligente ve futuros de oportunidad.