Chile y el Feminismo: Mujeres que decidieron luchar por sus derechos

“De la demanda por el derecho a voto a la de una despenalización del aborto. De la resistencia colectiva contra la violencia estatal a la defensa conjunta contra el feminicidio”

Por: Lcda. (Mag) Rosmery Hernández

¿Se han preguntado por qué tantas mujeres en Chile se hacen llamar FEMINISTAS? Incluso, ¿han escuchado un término nuevo -al menos para mí- que las “etiqueta” como FEMINAZIS? Pues esto tiene una historia que, aprovechando el Mes de la Mujer, sería bueno conocer, por aquello de comprender los contextos culturales, sociales y políticos del país en el que ahora nos encontramos.

La historia comienza desde mucho antes, pero fue en los años 80, en plena dictadura de Pinochet en Chile, cuando se produjo un gran proceso de desarrollo de la conciencia feminista en las mujeres de esa época. Se organizaron en torno a los derechos humanos y muchos otros ámbitos. A partir de ahí empezó una lucha más directa por la autonomía.

Se han fundado muchas organizaciones, agrupaciones e instituciones que se han ido constituyendo desde el concepto de apoyo, lucha y resistencia, entre ellas, la agrupación “Pan y Rosas Teresa Flores”, la cual, lleva su nombre en honor a años de lucha, tanto a nivel nacional como internacional. El lema de “Pan y rosas” surgió entre trabajadoras de fábricas de textil en Nueva York, que protestaron masivamente por mejores condiciones laborales. Batallas que incluyen la que dio origen a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, cuando en 1908, en medio de una huelga, 146 de estas trabajadoras murieron producto de un confuso incendio.

En Chile el camino para abrir las barreras entre lo público y lo privado se ha producido lentamente. El dicho “la ropa sucia se lava en casa” se aplica en todo sentido. Quizás el ejemplo más brutal y sintomático es constatar que no pocas veces, cuando un hombre violenta a una mujer en la vía pública, son pocos los que intervienen para frenar al agresor, expresa Bárbara Brito, dirigente feminista y militante de “Pan y Rosas”.

“Todas hemos sufrido violencia, a todas nos han agarrado el poto en la calle, a todas nos han discriminado, pero ha estado tan naturalizado que muchas mujeres no lo ven”, dice la Coordinadora Nacional de la Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres, Soledad Rojas.

Esta organización ha participado activamente desde hace 10 años en la discusión sobre la violencia de género. Fueron las primeras en realizar una investigación sobre feminicidios en Chile y las creadoras de la emblemática campaña ¡Cuidado! El machismo mata, aquella que definitivamente generó un punto de inflexión en la discusión sobre la violencia hacia las mujeres en Chile.

Las mujeres siempre hemos sido entendidas como la alteridad de los hombres, la parte del otro, “lo otro”, en todas las esferas, sociales, políticas, económicas, religiosas, etc… ¿y cómo no?, también en las científicas. Así, la perspectiva de lo genéricamente femenino era definida siempre desde lo masculino. Las mujeres teníamos un rol asimilado de reclusión exclusivamente a lo doméstico y a la procreación, incluso, cuando trabajábamos fuera de casa, ese trabajo era invisibilizado, pues no se nos reconocían los mismos derechos legales y retributivos que a los hombres, ni se nos daba el reconocimiento de nuestros derechos como personas, lo cual sigue siendo una cotidianidad en infinitos lugares de este largo y ancho mundo.

¿Sabías que…?

El 80,4 % de las mujeres considera que la violencia contra ellas en Chile ha aumentado, mientras que un 82,7 % cree que el Estado no hace lo necesario para prevenirla. Esto según los datos revelados en la Encuesta “Percepciones de las mujeres chilenas sobre su situación y condiciones de vida” de la Corporación Humanas, que se lleva a cabo desde hace 11 años en todo el país.

La percepción de la discriminación que sufren las chilenas por ser mujeres, según la Corporación Humanas, no ha cambiado significativamente en los últimos 12 años. Destaca que el lugar donde se sienten más discriminadas es en el trabajo, con un 89,5 % de la muestra del estudio. Además, el 80,7 % sufre malestar en su vida diaria producto de la discriminación y el 70,4 % cree que la discriminación se ensaña especialmente con las mujeres indígenas. En cuanto al aspecto laboral, el 52,7 % de las chilenas cree que sus empleadores las discriminan.

Bajo las luces de esta información, y del contexto en el cuál se desarrolla, comprendemos, que el término es mucho más de lo que “ligeramente” etiqueta; es más que solo dos bandos: machismo y feminismo, son derechos que se han ido forjando para el bienestar de una sociedad, que sin comparaciones, está en distancia notable a otras, por ejemplo, las que se encuentran regidas por religiones en las cuales, aún siquiera es de pensar que se pueda compartir espacios comunes, hombres y mujeres.

La mujer seguirá exigiendo, pero sus acciones deben ir de la mano con cambios de crianza que vayan haciendo coherente, las peticiones sociales y los patrones en casa.

 

“En esta familia no hay jefes, somos una cooperativa”.

Déjanos tu comentario!

F
Image and video hosting by TinyPic
MIGRANTES